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Chóferes y pasajeros
-No hacen buena pareja pero la relación puede funcionar.


-Cuando los simples mortales tomamos un colmado autobús aquí en Paraguay, es completamente normal observar algún tipo de incidente entre uno o más pasajeros y el chofer, es el pan de cada día, ya que los motivos que disparan cualquier altercado son numerosos, hay chóferes que se enojan por cualquier cosa, y en muchas ocasiones sus motivos de irritación tienen fundamento, como por ejemplo: hacerle la parada en cualquier esquina, bocacalle, o en cualquier otra parte que no sea la “parada establecida” si bien, hay muchas ciudades en las que las paradas establecidas no sabemos irónicamente (dónde están establecidas) ya que no hay carteles que lo identifiquen, otro motivo común es que los pasajeros tenemos la grosera costumbre de tocar el timbre más de una vez y a veces media cuadra después de que otra persona ya lo haya tocado, solo por el hecho de no querer caminar unos cuantos metros que a nadie vendría mal de todos modos, y a la siguiente cuadra se repite la situación, otro individuo toca el timbre, a la segunda o tercera cuadra de nuevo, y así se nos van unos cuántos valiosos minutos de nuestra vida, algunos llegan al colmo de frescura y descaro que solicitan al chofer si es que ya ha detenido la marcha que “el sitio donde querían bajar es un poco más adelante” como si de una limousine privada se tratara, otro desencadenante de los malos tratos es la de pagar con un billete grande por nuestro boleto de pasaje que hasta la fecha está a 2400 guaraníes, muchas veces culpamos a los chóferes por manejo irresponsable, por imprudencia, por prepotencia, por mal padre y por lo que se nos venga en mente, pero si nosotros no tenemos la prudencia y decencia de pagar nuestro respectivo boleto con el monto justo, entonces también somos partícipes causantes de un hipotético accidente vial ya que el chofer debe realizar malabarismos desde su asiento, porque debe conducir, observar constantemente su camino, calcular el vuelto y entregárnoslo, y a veces he observado la reacción de muchos pasajeros que se enojan porque no tienen cambio ¡como si fuera obligación que lo tenga!, lastimosamente las cosas aún funcionan así pues lo recomendable sería que el chofer hiciera solamente su trabajo (ser chofer) y no cobrador, cajero o cambista, a diferencia del sistema de nuestros vecinos países que tienen una persona encargada justamente del cobro de los pasajes o bien disponen de un sistema de cobro con máquinas por moneda, tarjetas o cobro electrónico. Hay mucho por decir sobre el servicio de transporte público en Paraguay, viajar en autobús sigue siendo una experiencia desagradable e inevitable para muchos pero no caigo en el error de centralizar el problema hacia una sola parte pues no toda la culpa la tienen los chóferes, ni los empresarios de transporte, la culpa también la tenemos los pasajeros que por ignorancia o no cometemos muchas faltas también contribuyendo negativamente a que el problema se vuelva más difícil de resolver, todo empieza con la educación.

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