Si hay cosas que irritan en el arte de la conducción,
entre ellas se destaca el exagerado e irresponsable uso de la bocina, ¿no se ha
sentido irritado más de una vez ya sea que estuviese conduciendo o simplemente
como pasajero cuando algún desquiciado o desquiciada comenzó a dar bocinazos
sin motivo aparente? Muchas, pero muchas veces me he preguntado seriamente ¿Cuál
es el apuro? ¿Todos van al mismo lugar? ¿Qué acaso hay alguna especie de
diarrea colectiva? ¿O acaso de las rutas nacionales emana alguna especie de
vapor que induce al trastorno de delirio de persecución? No sé, la verdad me
parece injustificado tocar la bocina cuando nos encontramos en el noveno lugar
de una larga fila como si esto lograra teletransportarnos a un espacio tiempo
distinto (concretamente al
estacionamiento del trabajo o al garaje de nuestra casa), o cuando el semáforo
apenas acaba de cambiar en una fracción de segundo del rojo al amarillo, y ni
hablemos cuando cambia a verde, todo el mundo se altera, las humildes calles se
transforman en pistas de vuelo, pobre de aquel peatón que haya querido cruzar
un poco tarde, en todas estas circunstancias la lluvia de bocinas es común,
lamentablemente es poco probable que nuestro vehículo pueda transformarse en un
“autobot” o en un “decepticons” e ir sorteando como sea el pesado trafico
paraguayo, no señor, su vehículo no puede hacerlo aunque se gaste toda la
batería bocinando, el resultado es proporcionalmente inverso a lo que uno
espera, cuanto más bocinazos demos, más tercos y testarudos se pondrán los
automovilistas circundantes, es cuestión de psicología, nadie quiere ser
apurado, y menos si quien nos apura está en uno de esos autitos (con forma de
huevo) de los que vienen últimamente, así es, el tamaño en nuestras calles es
un factor determinante, en la cultura colectiva existe una especie de “casta
vehicular” en la que el nivel más bajo corresponde a los motociclistas, pero
ese es un tema que amerita otra redacción completa, lo cierto y concreto es que
utilizamos las bocinas muy irresponsablemente, si se aplicase alguna regulación
con controles y multas se recaudarían sumas considerables en los municipios
centrales.
¿Sabe usted realmente para qué sirve la bocina claxon
o corneta de su vehículo?
- Para avisar al conductor que lo precede de su intención de “adelantarlo”
- Para advertir sobre su posición “prioritario” en caso de que obviamente usted circule por una calle o avenida preferencial.
- Para avisar sobre su posición en caso de que otro automovilista intente incorporarse a la carretera (sobre todo cuando un vehículo se mueve en marcha atrás)
- Para evitar accidentes.
En resumen si lo utilizamos para cualquier otra razón
que no sean las mencionadas anteriormente lo único que logramos es contribuir a
la contaminación sonora, y al nerviosismo general de los conductores, si no
desea recibir improperios de grueso calibre entonces ahórrese tocar
indiscriminadamente la bocina, no está demás mencionar que tampoco tiene
resultados positivos bocinar a cualquier mujer que camina cerca de choferes y
automovilistas necesitados de afectos especiales (acto que puede tomarse como
acoso) Intente conducir tranquilo, si se encuentra con un tráfico que podría
hacerlo parir trate de tomarlo con calma, levante los vidrios, ponga un poco de
música relajante o algún audiolibro interesante (podría ser Julio Verne o
Sherlock Holmes) y recuérdelo siempre, la bocina de su vehículo no es mágica.

esta publicacion si que me causa gracia!!! muy buen aporte gracias!
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